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La cultura del seguro en México

13 junio, 2018
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Los países con economías más sustentables tienen varios elementos en común y uno de ellos es la cultura de la prevención y el aseguramiento. Normalmente en esos países, tanto los gobiernos como la población asumen su responsabilidad en este tema y es por eso que el mercado asegurador ha penetrado tan de buena manera en esos lugares.

 

Lamentablemente en México no existen las condiciones necesarias para que  la cultura de la prevención sea parte de la conciencia colectiva del mexicano. Un ejemplo claro de la poca penetración del mercado asegurador, aún cuando está en constante crecimiento, es que sólo representa el 2% del PIB, lo cual está muy lejano del porcentaje idóneo.

 

Otro gran indicador del rezago en el que estamos en esta materia, es el gasto anual que en promedio las personas destinan a su aseguramiento. Por ejemplo, en América del Norte se gastan en seguros alrededor de 3,800 dólares, mientras que en Latinoamérica solamente se gastan 126 dólares. Aunque hay que decir que en este dato influyen mucho las condiciones particulares de cada región.

 

Por ello es necesario hablar de los tres tipos de economías que sitúan al consumidor: la primera es aquella en la que la población no ve sus necesidades básicas satisfechas; la segunda es una economía en crecimiento, que si bien satisface las necesidades básicas de las personas, no garantiza una gran demanda de seguros, pero lo positivo es que  ya está en la conciencia colectiva la previsión. En la tercera economía están los países desarrollados, en los que la mayoría de la población tiene la solvencia suficiente para asegurarse de la mejor manera.

 

Los mexicanos nos ubicamos en el segundo tipo de economías descritas anteriormente, el problema es que los porcentajes de personas con algún tipo de seguro son muy bajos, a pesar de que más de 22.5 millones de personas cuentan con los ingresos necesarios para poder asegurarse. La principal razón de lo anterior es que el mexicano considera al seguro un gasto, no una inversión; lo que no ve es que un desembolso fijo mensual, le traerá grandes beneficios en un futuro.

Y resulta todavía más increíble la falta de prevención, cuando el 75% de la población está expuesta a desastres naturales, como los acaecidos en 2017, que dejaron desamparadas a miles  de personas.