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Acciones para el futuro

31 agosto, 2020
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Los sucesos recientes en el mundo han traído consigo cambios profundos en la economía, la salud y las diferentes formas de gobierno. Sin duda alguna, nuestro país ha sufrido fuertes consecuencias que se ven reflejadas en el desempleo, la incertidumbre del mercado nacional y la falta de condiciones óptimas para la atención y supervivencia de miles de familias mexicanas que viven de trabajos y comercios informales. 

 

Después de varios meses de confinamiento social el aprendizaje sigue siendo constante, la necesidad de un gobierno y sociedad resilientes es cada vez más importante, no solo para afrontar la problemática actual, sino para enfrentar de la mejor manera la nueva normalidad que nos espera. Tan solo en México, se estima que cuatro de cada 5 empresas no cuenta con algún tipo de seguro, lo cual las ha convertido en focos vulnerables ante las repentinas caídas del mercado nacional y extranjero, obligando a muchas de ellas a parar su producción o incluso a cerrar. 

 

Ante la incertidumbre, el sector asegurador ha logrado estar al tanto de las nuevas demandas sociales y le ha dado la posibilidad a miles de mexicanos de obtener seguridad y tranquilidad financiera. Ahora más que nunca la sociedad y el gobierno requieren del compromiso, la entrega y solidaridad de las instituciones aseguradoras, ante eventos difíciles de pronosticar y que generan grandes estragos en las economías familiares. 

 

Las organizaciones públicas y privadas deben trabajar en conjunto y considerar los riesgos emergentes dentro de sus planes de acción para forjar una cultura de prevención, así, la próxima vez que tengan que enfrentar alguna amenaza lo harán de la mejor manera y con un respaldo financiero que les permita recuperarse en menor tiempo. Las aseguradoras siempre se han mostrado abiertas a trabajar a la par del gobierno con la finalidad de ofrecer servicios adecuados y específicos, tal ha sido el caso de los microseguros o el seguro de vida. 

 

Es momento de pensar en alianzas de la iniciativa pública y privada, siempre firmes en el objetivo de garantizar y preservar el bienestar social. Los riesgos y eventualidades posibles son infinitas, afortunadamente existen los medios y los instrumentos para estar mejor preparados. En los próximos meses será primordial el trabajo de las organizaciones en planes integrales de riesgos que les permitan identificarlos, evaluarlos  y responder de la mejor manera posible, minimizando el impacto en el entorno. 

 

Fuente: elasegurador.com.mx